Redes sociales: límites y poder en el arte

Hemos sido testigos durante la última década los más poderosos cambios en la comercialización del arte y la información en la historia de la humanidad. “La aparición y la rápida aceptación de las redes sociales, la tecnología de las comunicaciones han conducido a nuevos enfoques que son flexibles, potentes y asequibles”, introduce el especialista Maximiliano Gonzalez Kunz.

Al mismo tiempo, hemos visto a museos y organizaciones de arte utilizar sitios web y correo electrónico con creciente interés y sofisticación.

“Ahora tenemos la posibilidad de llegar a un gran número de personas con poco esfuerzo o gasto”, señala Maximiliano González Kunz. La gente en cualquier comunidad puede comunicarse con otros a través de Facebook y Twitter. Y pueden influir en sus amigos y asociados a participar en nuestras actividades, mediante una línea de avales.

Más de un director de museo y de organización artística ha dicho en el último tiempo “La clave del éxito en el arte hoy es tener una activa estrategia de redes sociales. Esta es la forma de atraer a un público más joven”.  No hay nada de malo en que cada organización artística se replantee su enfoque programático de marketing – la manera en que vende sus servicios. Se puede ahorrar dinero y vender más entradas al mismo tiempo, una notable oportunidad de ganar-ganar, en esta época de reducción de la demanda y la austeridad.

“Pero me temo –matiza Maximiliano Gonzalez Kunz– que el poder de los medios sociales está siendo promocionado por muchos que no son conscientes de que hay otras formas de comercialización que son tan esenciales como esa”. De hecho, actividades de redes sociales no son una panacea. Son herramientas para llegar a un gran número de personas, económicamente, pero todavía no son las herramientas que obligar a la gente a nosotros lo suficiente como para hacer de ellos los principales donantes, los miembros de la junta o voluntarios.

Pero necesitamos de otros, más vínculos personales e interesantes actividades. Necesitamos uno-a-uno de los vehículos que favorezcan una verdadera participación y, idealmente, alentar a la gente a tomar un papel más activo con cada organización que simplemente por ser un miembro de la audiencia. “Sin el toque personal, es difícil reunir las grandes sumas de dinero que se necesitan para apoyar importantes proyectos artísticos”, enfatiza Maximiliano Gonzalez Kunz.

Necesitamos también las actividades de marketing institucional que convencer a la gente que estamos emocionante y divertido de organizaciones con las cuales emprender. Cuando montamos exposiciones acerca de nuestra historia y logros, presentan verdaderamente eventos especiales que son emocionantes y sorprendentes, anunciar importantes nuevos programas o grandes nuevas subvenciones, formar empresas conjuntas con otras organizaciones importantes (en las artes o fuera), aparecen en la televisión y la radio, y colaborar con los principales artistas, queremos dar a la gente una razón para querer involucrarse más con nuestras organizaciones. Sí, las redes sociales pueden amplificar el impacto de alguna de estas actividades, pero un tweet o post Facebook no es suficiente para generar una gran aclamación. “Se debe incluir a los medios de comunicación social como un ingrediente vital en un amplio programa de marketing institucional, pero no centrarse exclusivamente en ellos”, concluye Maximiliano Gonzalez Kunz.

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